2 de noviembre de 2009

Wir sind das Volk. Lied!

Qué felices nuestros 20 años, qué libertad la que logramos, qué muros aquellos que entonces derribamos.

Te acuerdas, esos que nos separaban del paraíso, de los logros del capitalismo, mírate ahora, tienes tanto entre tus manos, tu coche, tu casa, tu perro, tu dvd, tu baño, tu mp3, tu cd, tu radio, todo lo que te faltaba, ah, y la libertad, sí, es verdad, qué hombre tan afortunado.

Pero qué es eso que ahora rodea tu paraíso amado, no te suena conocido, mira bien, mira con los ojos que mirabas entonces, acaso no es el muro que no querías ver el que ahora quieres tener, ése que protege lo que tienes de los pobres y los desamparados, más alto cada vez. No dices nada ahora que las púas desgarran a los que trepan por el otro lado, porque tú ahora estás dentro, y fuera están ya sólo los vagos, los perversos, los malvados.

Olvidaste ossie, que cruzaste un muro que luego tiraste con tus manos, para levantar más tarde otro aún más alto, más grueso, mejor armado. Era ése tu paraíso ansiado, aquél en el que tú estás del lado del afortunado. Qué pronto has olvidado. Te creíste libre con el primer paso, dónde está tu libertad, dónde tu rebeldía, tu batalla, tu rabia, tu ira, dónde dejaste tu justicia, dónde, si vives al temor de perder tu jornal y entregas la mitad sin rechistar, si obecedes al poderoso que se jacta de ser tu amo porque todo te lo ha dado, le diste tu vida, tu dignidad, tu hado, y eres feliz siendo su esclavo con cadenas de cristal. De hierro, de plomo dices que eran las de antaño, y a pesar del dolor, del daño, corriste, luchaste, huíste, escapaste al fin, pero ahora callas y permaneces quieto porque sabes que el cristal se rompe con el timbre de una voz, y sabes que con el corte sangrará tu mano.


Ya no desfilas cada noche gritando, reclamando lo prometido y olvidado, porque crees que ya lo tienes, pero tampoco te quejas por lo que te han quitado, ahora callas, y esperas, tranquilo y sentado. Quizás piensas que es mejor así que volver al mundo que has dejado, pero y si este mundo fuera solo un paso más que aún no has dado, un caminar que aún no ha acabado, porque aunque no lo creas, hay otros Ossie que están esperando. Qué pronto los has olvidado!

Schlaf, Genosse, schlaf. Die Mauer wache über dein Traum!

1 de octubre de 2009

El viejo Dragón apenas duerme

Vuela el viejo dragón desde hace 60 años, alto, muy alto, desde el profundo mar. Sólo uno bajo el cielo, esa fue la voluntad del primer emperador. Tiene el dragón cabeza de ciudad y cola de campesino, cree el pobre occidental que un dragón necesita alas para volar y por eso le pide democracia y libertad, pero el dragón surca el cielo entre nubes y montañas, desde miles de años ya, con sus bigotes largos, con sus patas de garras, sin caer jamás al mar.

Vuela el viejo dragón a una sola orden, a una sola voz, con su piel de escamas brillando bajo el sol. La cabeza se alza buscando el infinito más arriba, más arriba, quiere llegar, su cuerpo se alarga, su cola parte el yangtse por la mitad, su cabeza pide más, cada vez más y olvida el otro extremo que de él cuelga al final.

Sabe la cabeza del dragón que si muerde su propia cola, no podrá volar?




29 de junio de 2009

Cuencos vacíos

Me miras desde el fondo de las cuencas de tus ojos, y me engañas con tu mirada, me mientes con tu boca desdentada y deslenguada, garganta de tráquea ausente y sólo hueso. Me dices que todo lo igualas, pero para unos llevas el filo de oro, joyas y plata mientras para otros es de cobre, herrumbrosa y oxidada la hoja de tu guadaña.

Mientes cuando llegado el momento callas y olvidas, a quien todo ha dado a quien nada tiene, a quien su vida ha regalado sin quedarse nada, sólo la sombra de un paraguas negro bajo el eterno sol de todo el año, a quien entre la miseria vivió para ayudar a otros a ser humanos, a dejar bien lejos el nombre de paria. A él, cuánto le has dado, un día, una hora, un montón de ceniza al viento, sin embargo a quien de oro vivió rodeado, al que sólo el canto ha dejado, el gesto estrafalario del vestir y el andar, envuelto en la absurda vanidad de la riqueza y el colmado, al que dio lo que le sobraba cuando de todo estaba saciado y sólo dio para comprar en sueños el amor que le hubo faltado, a ése le diste un día, dos, una semana, un mito, una leyenda, un hada, al otro el olvido, la tierra, y poco o nada.

Mientes siempre, cuando callas y cuando hablas, no me digas muerte que siempre igualas. Lo siento, Vicente, aquí está el segundo de recuerdo que te faltaba, sí, ya sé que tú no lo reclamas.

22 de junio de 2009

Mies de verano 22.06.41

¿A qué hora sería la madrugada de hoy?, ¿acaso no eran las 4?

¿Por qué tan pronto?, porque era verano, y en esa latitud el sol sale temprano, muy temprano.

¿Cuándo acaba una guerra?, ¿cuándo empieza?, ¿quién la gana?, ¿el que la termina?, ¿el que más mata?

¿Cuánto dura una guerra?, 34.003,5 horas, 2.040.210 minutos, 122.412.600 segundos, cada 6 segundos muere tu hermano.

¿Cuánto tardas en leer cada palabra?, medio segundo, un segundo, tal vez dos si eres espabilado..., bien, cuando hayas terminado, ¿cuántos habrían muerto?, ¿los has contado?, ¿aún no?, echa las cuentas, suma, resta, divide... así son las guerras, para grandes patrias, y también para las pequeñas.

Si quieres puedes olvidarlo, creer que cinco años se ganaron en un par de playas de Francia, que los más listos venían de más allá del Atlántico; adelante lee lo que siempre has leído, escucha a los que siempre has escuchado, pero recuerda: ante ellos se rindieron, ante estos de que te hablo, sólo capitularon, la palabra no es poco, la diferencia es mucha, la distinción entre vivir en paz o vivir derrotado.

Pregunta ahora de nuevo, ¿quién ganó aquella guerra?, ¿quién tomó la capital?, ¿quién alzó su bandera desde lo más alto?, ¿quien conquistó desde el Volga hasta el Elba?, ¿quién ganó el Este para su bando?, ¿quién se quedó con las tierras que de Polonia tomó tras el cuarto o quinto reparto como si aquí nada hubiera pasado?, ¿quien obtuvo más después de haber luchado?

Si crees que la respuesta ya la conoces, responde ahora sólo a una, ¿quién perdió a veinte millones de seres humanos?... en verdad, tienen razón los santos cruzados, ellos solitos la ganaron, los otros… los otros sólo sembraron los campos.